En Tránsito: Relatos de Memoria de Conductores de Transportes Colectivos del Estado

 

En 1973, se interrumpen los procesos de modernización que históricamente fueron impulsados, organizados y financiados en su mayoría por el Estado, comenzando una desarticulación sistemática del  transporte público urbano, dando paso a la acción de agentes económicos privados que competirían hasta ahora en la urbe. 

Como han pervivido en este proceso, en la historia reciente los actores más significativos, los choferes, de la década del setenta, que perviven hasta hoy (como operadores del Trans Santiago), es el objetivo de esta investigación. 

Intercalando material audiovisual, se presentan cinco entrevistas a conductores de buses urbanos, relevando su trayectoria como actores portadores de memoria, de las últimas cuatro décadas a través de las generaciones. 

Si se revisa la historia del transporte colectivo público urbano, veremos que el sector ha tenido una participación que fue significativa en diferentes momentos de ajustes de la vida económica, social y política del País.

La apertura de estos espacios de conversación busca unir aspectos culturales de la vida cotidiana de una época de fuerte identidad social de la cultura urbana, marcada por la importancia y centralidad del transporte público en el devenir de las ciudades del país en general, con un rol de fuerte participación colectiva, tanto como   actores sociales del sector servicios, como medidor de los descontentos sociales por los cambios en la economía, tales como las alzas de precios tanto en el transporte como en las explosiones  sociales, como la de 1957.

Los relatos giran en torno a los procesos de memoria vinculados a un cambio profundo en el modo de ver la realidad del devenir cotidiano, donde los conductores de microbuses, otrora sujetos significativos y representativos de algunos movimientos sociales y del transporte urbano, portadores de una identidad y de una historia, y que jugaron un rol preponderante y protagónico, irán transitando hacia una figura ciudadana afectada y subordinada por un nuevo modelo cultural. 

El impacto y los cambios generados desde la dictadura militar y el neoliberalismo que ha operado hasta hoy, ha instalado desigualdades notables en la calidad de vida de los transeúntes y usuarios, así como también de los conductores profesionales del transporte colectivo, tanto en el espacio laboral, como en sus vidas.  Las consecuencias de estos cambios son sensibles en el deterioro de las relaciones sociales y la salud integral de la población vinculada  al sector.

La Hipótesis general, que aparece, es reconocer un proceso de cambio cultural forzado no dirigido. Que ha generado una ciudad más desconectada, generando mayor inseguridad y descontento social. La sociedad santiaguina, a fines de la década del setenta, si bien adolecía de una menor modernización del transporte, y los servicios asociados al uso vial más precario en uso  de la infraestructura, por otro lado ofrecía un espacio de relaciones humanas bastante más amable en el contexto social. 

Hoy se pueden visualizar fenómenos de conflictos de identidad de la cultura urbana local, respectos de estos cambios en la calidad de vida, y el tipo de relaciones humanas, asociados a los procesos de transformaciones que hoy nos toca experimentar. 

Y son los conductores una cara visible de la modernidad neo liberal, que ha dado paso a la imagen de la deshumanización desbordante que atraviesa la ciudad.

 

Autores: Christian Paredes

 

PALABRAS CLAVES:

 

Corresponde al Simposio: Memoria, Derechos Humanos y Pensamiento Crítico, a 40 años Del Golpe de Estado en Chile